Por: Gabriela Monasterio
En un contexto donde garantizar el acceso a alimentos seguros, nutritivos y sostenibles es uno de los principales retos globales, la proteína se posiciona como un nutriente esencial para la salud y el bienestar. Un micronutriente indispensable para el desarrollo, el fortalecimiento del sistema inmunitario y el adecuado funcionamiento del organismo.
Los desafíos se incrementan ante las proyecciones demográficas de las próximas décadas, para el 2030, la población mundial aumentará en cerca de 500 millones de personas y millones podrían enfrentar inseguridad alimentaria. Ante este desafío.
Surge la necesidad de contar con sistemas de producción capaces de aumentar la disponibilidad de alimentos de forma eficiente y sostenible, sin comprometer la calidad ni la inocuidad.
“En Cargill operamos con altos estándares de seguridad, transparencia y responsabilidad para ofrecer proteínas confiables y producidas de manera sostenible, contribuyendo así a que las personas accedan a alimentos que respaldan una nutrición adecuada y una mejor calidad de vida.”. Así lo señaló Verónica Castro, vicepresidenta y directora ejecutiva en Centroamérica de Cargill Food Latinoamérica.
La proteína en las decisiones de consumo
La proteína se ha consolidado como una prioridad para los consumidores, y según la investigación TrendTracker 2025 de Cargill, el 61% de las personas afirma haber incrementado el consumo de proteína, impulsado por su aporte nutricional, su capacidad de generar saciedad y su contribución a la energía diaria.
Este nutriente ofrece beneficios funcionales a los consumidores, como el manejo del peso, la mejora de la energía física y el fortalecimiento de la salud ósea. Estas percepciones influyen de forma directa en la demanda y en la configuración de las dietas contemporáneas.
En este contexto, la proteína avícola se posiciona como una de las principales fuentes de nutrición gracias a su valor nutricional, accesibilidad y eficiencia productiva.
Proyecciones de la OCDE y la FAO
Estas indican que para 2034 el consumo de carne de aves de corral alcanzará 173 millones de toneladas y representará el 62% del crecimiento adicional del consumo de carne a nivel global. Además, este tipo de carne aportará el 45% de la proteína. Este crecimiento se explica por su menor costo y por una proporción favorable entre proteína y grasa.
Estos factores determinantes para amplios segmentos de la población, la diversificación de las fuentes de proteína es importante para fortalecer la seguridad alimentaria y responder a las distintas necesidades nutricionales de la población. Los consumidores demandan cada vez más alimentos de alta calidad nutricional.
Estos producidos bajo estándares de inocuidad y sostenibilidad que garanticen confianza a lo largo de toda la cadena alimentaria. Ante los desafíos, fortalecer la producción de proteínas accesibles, nutritivas y sostenibles se convierte en una prioridad para los sistemas alimentarios.
En este contexto, la proteína avícola destaca por su eficiencia productiva y valor nutricional, consolidándose como una de las principales alternativas para satisfacer la demanda futura de alimentos.
