Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo, responsables de unos 17,9 millones de fallecimientos al año (aproximadamente el 32 % de todas las muertes globales), según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Clara Lucía Valderrama, miembro del Consejo Consultor de Nutrición de Herbalife nos explica:

“Cuidar el corazón no depende solo de la genética: lo que comemos, cómo nos movemos, el descanso y hasta la forma en que manejamos el estrés impactan directamente en la salud cardiovascular”.

En el marco del Día Mundial del Corazón, celebrado cada 29 de septiembre, tenga en cuenta qué hábitos saludables y elecciones alimentarias ayudan a mantener fuerte este órgano esencial, según la experta:

  1. Actividad física regular

Moverse de forma frecuente es una de las medidas más efectivas para mantener el corazón en forma. Según la American Heart Association, al menos 150 minutos semanales de ejercicios aeróbicos moderados ayudan a bajar la presión, controlar la diabetes y reducir el riesgo de aterosclerosis.

  1. Horas de sueño suficientes

Descansar bien entre 7 y 9 horas por noche favorece el metabolismo y evita la sobrecarga del corazón.

  1. Manejo del estrés

El estrés sostenido puede aumentar los niveles de cortisol, sube la presión y eleva el riesgo de infarto. Una revisión en The Lancet encontró una relación directa entre estrés psicológico y mayor incidencia de infartos y accidentes cerebro vasculares.

  1. Evitar el tabaco y el exceso de alcohol

El cigarrillo puede deteriorar los vasos sanguíneos y favorecer la trombosis, mientras que el alcohol en exceso está relacionado con el aumento de triglicéridos y presión arterial.

  1. Peso corporal en equilibrio

La grasa acumulada, sobre todo en la zona abdominal, está muy ligada al riesgo cardiovascular.

  1. Consumo de grasas saludables

Pescados como salmón, sardina y caballa aportan ácidos grasos como el omega-3 (EPA y DHA), que pueden ayudar a reducir los triglicéridos, presión arterial y riesgo de arritmias.

Los frutos secos, como las nueces, ofrecen grasas insaturadas, antioxidantes y fibras que pueden apoyar la disminución de la inflamación y mejoran la salud vascular.

El aceite de oliva extra virgen, rico en polifenoles y grasas monoinsaturadas, puede mejorar la función de los vasos y protege contra la aterosclerosis, reduciendo de forma significativa el riesgo de eventos cardiovasculares graves.

  1. Consumo de Fibras

Consumir alimentos ricos en fibras solubles, como los betaglucanos presentes en la avena, es una forma comprobada de proteger la salud del corazón. Esto ocurre porque ayudan a limitar la absorción de colesterol en el organismo.

Además de la avena, también es posible recurrir a suplementos en polvo, como Beta Heart, de Herbalife, que puede mezclarse en batidos, jugos o agua, ofreciendo una alternativa práctica para aumentar la ingesta de fibras en el día a día.

Por último, incluir Frutos rojos en la alimentación

Arándanos, fresas y moras son frutas ricas en antocianinas y flavonoides —compuestos bioactivos que pueden ayudar a controlar la presión arterial y a reducir el riesgo de enfermedades coronarias.

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