Por: Daniel Zamora
La inteligencia artificial es un riesgo que crece en silencio, el cual amenaza con desestabilizar la economía de las grandes empresas guatemaltecas, esto puede sonar a cosa de películas de espías o dramas tecnológicos de Hollywood, pero no: las empresas en Guatemala están enfrentando un nuevo tipo de amenaza que no necesita disfraces ni maletines secretos.
Algunas de estas tratan del espionaje digital y del uso descontrolado de inteligencia artificial (IA) generativa, una combinación que podría poner en jaque a cualquier organización y todo con un par de clics. Eso es lo que advierte el Data Breach Investigations Report (DBIR) 2025 de Verizon, elaborado con datos de expertos como la guatemalteca SISAP.
El informe revela que, a nivel global, los casos de espionaje corporativo crecieron 163 % en el último año. Y por si fuera poco, el 15 % de las empresas permite que sus colaboradores usen herramientas como ChatGPT desde cuentas personales, sin reglas ni filtros.
Una amenaza silenciosa
Olvídate de los hackers encapuchados en sótanos oscuros, hoy con una mala conexión a internet, un proveedor descuidado o un chat de IA mal usado pueden ser suficiente para abrir la puerta al espionaje. El informe también revela que en 3 de cada 10 brechas de seguridad están involucrados terceros: proveedores, contratistas o servicios externos.
En Guatemala, donde muchas empresas tercerizan áreas clave como tecnología, finanzas o atención al cliente, esto es casi como dejar la llave de la casa en manos de un desconocido. José Amado, gerente de identidades digitales de SISAP advierte: “Las empresas están adoptando nuevas tecnologías sin establecer límites claros. El uso descontrolado de IA generativa puede exponer datos confidenciales sin que la organización lo note”.
Prevenir antes que lamentar
En el mundo corporativo actual, la IA es una herramienta poderosa pero también un arma de doble filo. Si no se regula su uso, puede convertirse en el mejor aliado de quienes buscan robar información. Lo mismo pasa con el espionaje digital: ya no se necesitan infiltraciones físicas ni hackeos ultra sofisticados; basta un acceso inseguro o un archivo mal protegido para comprometer la operación completa de una empresa.
Los expertos no dejan lugar a dudas, por ello las empresas deben crear políticas claras para el uso de IA, auditar la seguridad de todos sus proveedores, capacitar a su personal en amenazas emergentes y reforzar los sistemas de monitoreo. Porque, como dice Amado: “En ciberseguridad, prevenir cuesta menos que remediar”.
En un mundo donde la información es tan valiosa como el dinero, las empresas guatemaltecas tienen que decidir rápido: blindar sus datos o arriesgarse a que una filtración silenciosa las saque del juego. Y en esta partida, no hay segundas oportunidades.
