Plaza Telares hace historia en el ámbito de la sostenibilidad al convertirse en el primer centro comercial de Latinoamérica en obtener una doble certificación LEED, el prestigioso estándar internacional otorgado por el Consejo de Edificación Sostenible de Estados Unidos (USGBC, por sus siglas en inglés).
Luego de obtener a inicios de este año la certificación LEED Core & Shell en nivel Oro, que reconoce las buenas prácticas en diseño y construcción, el centro comercial ha sido nuevamente distinguido, esta vez con la certificación LEED Platinum en Operación y Mantenimiento, la categoría más alta en esta modalidad.
La certificación LEED (Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental) evalúa el rendimiento ambiental de los edificios en aspectos clave como ahorro energético, uso eficiente del agua, calidad del aire interior, selección de materiales sostenibles, innovación en diseño y gestión general del edificio. En el caso de la certificación en Operación y Mantenimiento.
Esta se trata de un reconocimiento que premia la eficiencia continua y la sostenibilidad diaria de los edificios que ya están en uso. María José Grajeda, gerente de Plaza Telares nos comenta:
“Plaza Telares fue concebido como un espacio que no solo ofreciera experiencias memorables y cercanía con las marcas favoritas de nuestros visitantes, sino también como un proyecto que respetara al entorno y redujera su impacto ambiental. Hoy, con mucho orgullo, celebramos este hito al convertirnos en el primer centro comercial en Latinoamérica con una doble certificación LEED, ahora en su nivel más alto: Platinum”.
Obtener esta certificación requirió alcanzar más de 80 puntos en la rigurosa evaluación de LEED, la cual analiza el desempeño del edificio en varias áreas fundamentales como el uso eficiente de energía y transición hacia fuentes renovables, la captación de agua de lluvia y reutilización para reducir el consumo hídrico, los materiales sostenibles y de bajo impacto ambiental.
También su diseño innovador con iluminación natural, ventilación adecuada y control de contaminantes. Más allá del reconocimiento, estos estándares se traducen en beneficios tangibles como reducción significativa de los costos operativos, ambientes interiores más saludables y confortables para visitantes y trabajadores, y una mejora en el valor comercial del inmueble al atraer a marcas y consumidores conscientes del impacto ambiental.
Por: Carmina Montúfar
