Con el objetivo de analizar las oportunidades y desafíos que enfrenta Guatemala en materia de desarrollo urbano sostenible, la Cámara Guatemalteca de la Industria de la Construcción (CGC) realizó el panel “Ciudades sostenibles y certificaciones para el desarrollo urbano”.
Durante el evento, Guatemalan Green Building Council (GGBC) presentó un balance de la construcción sostenible, actualmente el país cuenta con 139 proyectos certificados que representan más de 1.6 millones de metros cuadrados. Estas certificaciones forman parte de un desarrollo urbano con un objetivo que trasciende.
Además, José Ávila, Director Técnico de GGBC presentó un diagnóstico que muestra un ritmo de certificación en aceleración: de menos de 10 proyectos anuales entre 2012 y 2022 a más de 35 por año desde 2023. Según su balance, la vivienda concentra el 53.4% de los metros cuadrados certificados.
Esto seguida de espacios comerciales (18.9%) y oficinas (17.0%), con ahorros promedio del 36% en consumo de agua y 38% en eficiencia energética. Los expertos coincidieron en que una planificación urbana sostenible debe integrar la movilidad, la conservación de los recursos naturales.
También la densificación inteligente, el acceso a servicios y la participación de la comunidad, como condiciones para construir ciudades más inteligentes. Rodrigo Ramazzini, director de capacitaciones de la Cámara Guatemalteca de la Industria de la Construcción así lo comento:
“Hablar de ciudades sostenibles es hablar de la calidad de vida de las personas. La forma en que planificamos nuestras ciudades influye directamente en la movilidad, el acceso a servicios, el uso de los recursos y las oportunidades de desarrollo. Por ello, es fundamental promover espacios de diálogo que impulsen soluciones urbanas más eficientes, resilientes y sostenibles para Guatemala”.
También cuenta con el apoyo de los sistemas que operan en el país son: LEED, EDGE, Fitwel, Envision y CASA Guatemala, los cuales verifican mediante estándares de terceros que un proyecto cumple principios de sostenibilidad a lo largo de su diseño, construcción y vida útil, evitando el greenwashing.
Desde la perspectiva empresarial, CentraRSE resaltó que el sector construcción adopta cada vez más la construcción verde, los criterios ESG y la economía circular, y que incorporar estas prácticas se traduce en mayor competitividad: genera valor a corto y largo plazo, atrae inversión y fortalece la confianza de mercados, reguladores e inversionistas.
Estas herramientas han comenzado a servir de referencia para la política pública y los instrumentos financieros del país, como la Taxonomía Voluntaria de Finanzas Verdes de Guatemala y los incentivos que la banca local ya ofrece a proyectos certificados
El panel permitió evidenciar cómo las certificaciones, la información técnica y los nuevos instrumentos financieros, que van orientando el desarrollo urbano del país hacia un mismo objetivo. El reto es que la sostenibilidad deje de depender de esfuerzos aislados.
Y esto se convierta en el criterio que guíe el crecimiento urbano. Este tipo de actividades ayuda a CGC, realiza alianzas del sector privado entre la institucionalidad pública.
