Los homenajes aquellos que ya no están son una forma de rendir honor a quienes se nos adelantaron en esta vida, estos se pueden realizar en familia y puede ser como un acto especial para recordar aquellas persona que nos ha dejado físicamente y que vienen a nuestra mente el 1 de noviembre.
El objetivo de estos es acompañarnos como familias, y que a pesar de haber perdido a uno de los pilares de nuestras familias, también nos muestra una forma de traerlos a la mente con mucha alegría por todo lo que nos dejaron y lo que aprendimos cuando estuvieron en esta tierra.
Su legado trasciende, recordar un poco de la persona nos puede traer a la memoria todas las cosas que aprendimos que nos marcaron de ellos. Esto hará que nuestros altares o visitas a los campos santos sean acortar distancias y permitirnos saber que siempre estarán presentes aun estando en otro lugar.
“Cuando se pierde a un ser querido, no importa cuál sea la situación, nadie está preparado para esa pérdida. A la mente llegan muchos escenarios. No se puede creer, se cuestionan varias cosas que quizás el sentir sea de culpabilidad, el sentir enojo, profunda tristeza o simplemente aceptar que es una realidad que se está viviendo. Y por eso es necesario acompañar a los familiares y amigos que están pasando por una pérdida, físicamente”. Comenta Betty Coppola, Psicóloga Clínica y Tanatóloga de Señoriales.
Sabemos que el duelo es un proceso que debermos que trabajar con los expertos y que si bien es válido vivirlo de la manera que más nos encamine a encontrar la paz, es necesario saber que no puede quedarse eternamente en nosotros debemos de sanar y seguir adelante.
