Por: Mishel Crúz
En el ciclo escolar 2025, el programa Educando para Conservar, promovido por la Asociación Amigos del Lago de Atitlán (AALA), completó con éxito la Fase 1 en 50 centros educativos de Sololá, beneficiando a 3,500 estudiantes y 171 docentes y directores. Esta iniciativa busca fortalecer el conocimiento y la conciencia ambiental en la comunidad educativa.
Esto promoviendo la conservación del Lago de Atitlán y de los recursos naturales y culturales de la región, desde su creación en 2016, el programa ha llegado a 17 de los 19 municipios del departamento, impactando a más de21,620 estudiantes,928 docentesy1,550 padres y madres de familia. asimismo, su metodología se desarrolla en tres fases a lo largo de tres años.
Esto brindando acompañamiento técnico y pedagógico que fortalece capacidades duraderas en las escuelas. En esta séptima edición, se utilizó el Material de Referencia Educando para Conservar, que incluye 7 módulos temáticos: Medio Ambiente; El Bosque; El Agua y las Cuencas Hidrográficas; El Suelo; Saneamiento Ambiental.

También Conservación de Bienes y Servicios Ambientales; y Valoración de Recursos Naturales y Culturales. Este material fue elaborado de manera participativa por el equipo técnico de la Asociación junto con otras instituciones con enfoque ambiental y cultural.
“Creemos que la educación, así como las metodologías, son cambiantes y deben adaptarse a las necesidades actuales. En Asociación Amigos del Lago de Atitlán (AALA) percibimos la educación ambiental como un proceso continuo y fundamental para adquirir conciencia, valores y actitudes encaminadas a un comportamiento ecológico y ético”, comentó Anna D´Apolito, directora de la Asociación Amigos del Lago de Atitlán (AALA).
Por otro lado, se brindaron capacitaciones a docentes y directores, apoyando la planificación y ejecución de actividades de campo. El programa cuenta con el respaldo de marcas comprometidas con la educación ambiental, como Disagro, Productos del Aire, Tecniseguros, Agua Pura Salvavidas, Super Cola y Focus Central America, cuyos aportes económicos son canalizados de manera transparente.
La aceptación del programa se evaluó mediante encuestas a docentes y diagnósticos aplicados a estudiantes, mostrando resultados positivos en la adquisición de conocimientos ambientales y en el fortalecimiento técnico del cuerpo docente. Además este continúa siendo un referente en educación ambiental en Guatemala, demostrando que la colaboración entre comunidad, instituciones y sector privado puede generar cambios.
