Por: Daniel Zamora
En una comunidad de Tecpán, Chimaltenango, una familia decidió apostar por la tierra con una visión distinta: producir mejor, vender con certeza y crecer sin dejar atrás a su comunidad. La experiencia de Comercializadora Margarita muestra que la agricultura guatemalteca también puede avanzar cuando hay acompañamiento y constancia.
Es la Fátima donde Don Isaías Sen y su esposa llevan años trabajando la tierra. Antes, como muchos pequeños productores, dependían de intermediarios para vender su cosecha de fresas, lo que hacía impredecibles los ingresos y complicaba la planificación. Hoy, su realidad es distinta: cuentan con un mercado estable y entregas constantes durante todo el año.
Ese cambio llegó tras integrarse al programa Tierra Fértil, una iniciativa que conecta a productores locales con cadenas de valor más formales y acompañamiento técnico. La fresa es un cultivo delicado y exige cuidado constante. Con el apoyo del programa, Comercializadora Margarita construyó un invernadero y recibió asesoría técnica para mejorar prácticas agrícolas.
Esto desde el manejo de plagas hasta el uso responsable del agua. El resultado: mayor productividad incluso en épocas de lluvia o frío, y una calidad constante del producto. Durante 2025, en temporada alta, la empresa ha logrado entregar entre 600 y 700 cajas de fresa por semana, manteniendo estándares de calidad e inocuidad. Para Isaías, la clave no es solo vender más, sino saber que su trabajo tiene un destino claro.

Trabajo para el beneficio de la comunidad
El crecimiento del proyecto también ha generado impacto directo en la comunidad. Actualmente, entre 10 y 15 personas trabajan de forma permanente o temporal en el cultivo y empaque, lo que representa ingresos para varias familias de la zona. Isaías y su esposa supervisan todo el proceso, apostando por un modelo donde la producción agrícola sea una fuente de empleo digno y estable.
Uno de los aspectos más valorados por el productor es la certeza. Saber que su cosecha tiene un comprador fijo le permite invertir, planificar y mejorar año con año. A través del acompañamiento de Walmart Guatemala, Isaías ha profesionalizado su labor agrícola y reducido pérdidas en el proceso productivo. Más allá de lo técnico, el acceso a un mercado confiable ha significado estabilidad para su familia y confianza para seguir creciendo.
Un futuro estable desde la tierra
Los planes de Isaías no se detienen. Entre sus próximos pasos están ampliar la producción, modernizar el sistema de riego y motivar a otros agricultores de la región a sumarse a iniciativas similares. Su experiencia demuestra que el desarrollo agrícola no depende solo del tamaño del productor, sino de contar con herramientas adecuadas y acompañamiento constante.
El caso de Comercializadora Margarita forma parte de un esfuerzo más amplio por fortalecer el agro guatemalteco, impulsando prácticas sostenibles, empleo local y cadenas de valor más justas. Historias como esta muestran que la agricultura sigue siendo una opción real de desarrollo cuando se combina conocimiento, compromiso y oportunidades concretas.
