Por: Carlos Zeceña
La Universidad de San Carlos de Guatemala, es el alma mater de nuestro país y una de las instituciones más antiguas de América, fue creada en 1676 mediante Real Cédula del rey Carlos II. Aunque su fundación jurídica data de ese año, inició oficialmente sus labores académicas en 1681 y más tarde recibió el rango de universidad pontificia.
A lo largo de más de tres siglos y medio, la USAC ha sostenido de manera ininterrumpida su misión formadora. En sus primeros años, la enseñanza estuvo marcada por la filosofía escolástica de raíz aristotélica; sin embargo, hacia finales del siglo XVIII, gracias a la influencia reformadora del Franciscano José Antonio de Liendo y Goicoechea, se incorporaron los avances científicos y tecnológicos propios de su tiempo.
Estemodernizando profundamente el pensamiento universitario. Los orígenes de la universidad se remontan aún más atrás. En 1548, el obispo Francisco Marroquín solicitó a la Corona española la creación de una universidad cuando la ciudad se encontraba en el valle de Panchoy. Al no concretarse dicha petición, Marroquín dejó, al morir en 1563, un legado económico.

Este destinado a la fundación de un Colegio Mayor, donde se impartieran cátedras de gramática, aritmética, geometría, astronomía, música, teología y derecho canónico. La consolidación de la Universidad fue posible gracias a ese legado, así como a los aportes económicos de Pedro Crespo Suárez, Sancho de Barahona y su esposa Isabel de Loaiza.
Desde sus inicios, la institución ofreció estudios en teología, cánones, leyes, medicina y lenguas indígenas, siendo el kaqchikel el primer idioma originario incorporado a la enseñanza formal. Posteriormente, las reformas ilustradas ampliaron el pensum hacia disciplinas como física experimental, matemáticas, cirugía, anatomía y química.
Tras el traslado de la Universidad a la Nueva Guatemala de la Asunción y hasta los años previos a la independencia, la comunidad universitaria desempeñó un papel clave en la gestación de los ideales de libertad, soberanía y civismo que marcarían el rumbo del país. Son 350 años formando pensamiento crítico, identidad y nación.
