Por: Sol Marroquín

La capacidad de responder rápidamente ante un ciberataque se ha convertido en uno de los principales desafíos para las empresas. Aunque las organizaciones continúan incrementando sus inversiones en protección digital, apenas 14.5% logra responder a un incidente de ciberseguridad en un plazo de 12 horas o menos.

Este dato de acuerdo con el estudio Voice of the Enterprise Security Customer 2025/26, presentado por la firma internacional Frost & Sullivan durante Connect 2026, realizado en Antigua Guatemala. Los resultados muestran que el reto para las empresas ya no se limita a prevenir o detener ataques.

Sino a contar con la capacidad de detectarlos, responder de manera oportuna y mantener la continuidad de las operaciones. La frecuencia de los incidentes también refleja la dimensión del desafío, según el estudio, cuatro de cada diez organizaciones reportaron haber sufrido 11 o más ciberataques con impacto negativo durante el último año.

Acá se evidencia un escenario en el que las amenazas aumentan tanto en frecuencia como en complejidad. Las consecuencias de un incidente de ciberseguridad también tienen un efecto directo sobre la operación empresarial. La indisponibilidad de sistemas representa el principal impacto, con 36%.

Mientras que las brechas de datos personales y el incremento de la supervisión regulatoria alcanzan 28% cada una, estos resultados reflejan cómo la ciberseguridad ha dejado de ser exclusivamente una responsabilidad del área de tecnología para convertirse en un componente estratégico de la continuidad del negocio.

También de la gestión de riesgos y la toma de decisiones empresariales, ante este panorama, las organizaciones continúan destinando mayores recursos a su protección digital. El estudio señala que 53% incrementó su presupuesto de ciberseguridad durante el último año.

Mientras que cerca de la mitad ya destina entre 10% y 20% de su presupuesto total de TI a esta área. Sin embargo, el incremento de la inversión no garantiza por sí mismo una mayor capacidad de respuesta. De acuerdo con Frost & Sullivan, las organizaciones con mayor madurez están evolucionando hacia modelos híbridos.

Estos son los que combinan capacidades internas con proveedores especializados, inteligencia de amenazas e inteligencia artificial para acelerar la detección, priorización y respuesta ante posibles riesgos. La evolución también se observa en la manera en que las empresas analizan su exposición a las amenazas.

Actualmente, siete de cada diez organizaciones ya pueden estimar su nivel de riesgo, mientras que más de la mitad calcula que el impacto financiero de esa exposición se encuentra entre USD 5 millones y USD 50 millones, a esto se suma el crecimiento de los mecanismos de transferencia del riesgo.

Ya que nueve de cada diez organizaciones cuentan con al menos 50% de cobertura mediante ciberseguros, lo que evidencia una transición hacia modelos en los que el riesgo digital busca ser medido, administrado y reducido de manera estratégica. En este contexto de transformación, Sistemas Aplicativos (SISAP) fue incluido por tercera ocasión en el Frost Radar™.

Esto es el Managed Security Services in the Americas 2026, evaluación que analiza a los principales proveedores de servicios gestionados de seguridad de la región a partir de factores relacionados con su capacidad de innovación y crecimiento. La edición 2026 del análisis destaca que únicamente dos empresas latinoamericanas.

Estas lograron posicionarse dentro del Top 15 de proveedores, el análisis reconoce aspectos como la diversificación de sus ingresos, su expansión hacia mercados fuera de Centroamérica y el Caribe, su capacidad de competir en Norteamérica y el fortalecimiento de sus inversiones en investigación y desarrollo.

Mauricio Nanne, CEO de SISAP, menciona la importancia de continuar midiendo la ciberseguridad expresando; “La ciberseguridad está dejando de medirse por la cantidad de herramientas implementadas y comienza a evaluarse por la capacidad que tienen las organizaciones para gestionar el riesgo, responder con rapidez y garantizar la continuidad del negocio. Ese cambio exige una visión mucho más estratégica y colaborativa entre empresas y proveedores especializados”.

El objetivo es avanzar de una estrategia centrada exclusivamente en reaccionar ante incidentes hacia un modelo que permita identificar y reducir la exposición antes de que las amenazas se conviertan en ataques con consecuencias para el negocio. En este escenario.

Por ello las empresas buscan cada vez más aliados capaces de ofrecer visibilidad, rapidez de respuesta, resiliencia y una gestión integral del riesgo, marcando una nueva etapa para la ciberseguridad empresarial en la región.

Distrito Guate
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