La detección y diagnóstico temprano son claves en el cáncer de mama pues permiten determinar el subtipo molecular y estadía de la enfermedad, permitiendo al equipo médico tratante la adecuada determinación del tratamiento e incrementar el pronóstico de supervivencia de las pacientes.
Cada año se diagnostican más de 2.2 millones de nuevos casos en el mundo, es decir, cada 14 segundos una persona recibe la noticia de que tiene esta enfermedad y al menos 684 mil pacientes mueren por esta causa a nivel global.
El cáncer de mama cuenta con diferentes características, definidas según las características propias del tumor y del paciente. En algunos tipos de cáncer se puede identificar la presencia o ausencia de receptores de estrógeno o progesterona, o también de marcadores biológicos.
Por ejemplo: Las proteínas llamadas HER2 o PDL1. Estos receptores y proteínas permiten determinar cuál es el tipo de cáncer, agresividad y el abordaje médico que requiere cada mujer para lograr una mayor sobrevida.
En Centroamérica y El Caribe la detección temprana continúa como el principal desafío para la atención del cáncer de mama, y con ello, brindar mayor oportunidad de cura a las pacientes. Así se desprende del grupo focal Breast Cáncer Revealed.
Esta iniciativa se trabajó con equipos multidisciplinarios de toda Latinoamérica para identificar los principales desafíos y las oportunidades para las pacientes. El análisis indica que, si bien algunos países cuentan con programas desarrollados, la mayoría están implementados en ciertas instituciones.
Esto con foco en prevención o detección, y se implementan o refuerzan en periodos cortos de tiempo, por ejemplo, en octubre por ser el mes de concientización. Respecto a la detección en atención médica primaria explica que es necesario incrementar la formación y capacidades de los equipos en dicho nivel.
Es vital fortalecer a las instituciones con más equipos, recursos, insumos y personal para prestar el cuidado adecuado, especialmente en el primer nivel de atención y en zonas rurales. En los países de la región se necesitan más herramientas para, por ejemplo, la implementación de mamografías, ecografías, y biopsias.
Se deben establecer políticas locales que permitan el acceso a nivel público y potencien el diagnóstico temprano a través de programas que establezcan la mamografía como una prueba fundamental, a partir de los 45 años, y dejar el autoexamen como un método más de exploración mamaria preventiva.
Existe un número escaso de oncólogos, quienes atienden pacientes con diferentes tipos de cáncer. También destaca que los mismos se encuentran mayoritariamente en los centros de salud nacionales o de referencia y esto incide en el acceso al tratamiento.
Aunque existen terapias para receptores hormonales positivos, HER2 positivo y triple negativo, algunos países no cuentan con acceso a todas las terapias.
Se deben generar programas que contribuyan al objetivo del control de la enfermedad, brindando un acompañamiento emocional o psicológico y con rehabilitación, como ayuda complementaria al proceso de la enfermedad.
Se origina cuando las células mamarias comienzan a crecer sin control y forman un tumor que a menudo se puede observar en una mamografía o se puede palpar como una masa. La mayoría de los bultos en los senos son benignos, sin embargo, cualquier bulto o cambio debe ser examinado por un profesional de atención médica para saber si es benigno o maligno.
El Dr. Héctor Tapia, médico Radiólogo Intervencionista, indica: “Todos los países de la región tenemos ecosistemas de salud distintos, sin embargo, es vital que dentro de cada uno se impulsen los planes de detección temprana del cáncer de mama, empezando por una educación sobre la enfermedad que, a pesar de múltiples campañas todavía existe mucho desconocimiento; pero también es de suma importancia que las herramientas médicas y estudios disponibles sean accesibles para toda la población y con ello contribuir a mejores y mayores pronósticos de vida”.
Redacción Distrito
