Los hongos comestibles se pueden encontrarse en muchos platillos, desde omelets hasta salteados, en los que suelen pasar desapercibidos. No solo son versátiles, sino que también aportan muchos beneficios a la salud, que van desde la salud del cerebro hasta la prevención del cáncer.
Son naturalmente bajas en sodio y grasa, dos elementos que pueden afectar la salud cardíaca cuando se eleva la presión arterial. Existen numerosos motivos relacionados con la salud para consumir estos hongos:
Prevención del cáncer
Los investigadores han descubierto que incorporar cualquier variedad de hongos comestibles en la dieta diaria reducirá su riesgo de desarrollar cáncer hasta en un 45 por ciento. ¿Cuántos hongos comestibles debería ingerir? La cantidad recomendada es de tan solo dos mitades por día.
Salud del cerebro
También son una fuente natural de fibra, lo que promueve la salud del intestino nutriéndose de bacterias “buenas”. Se ha descubierto que estas bacterias son neurotransmisores o sustancias químicas que envían mensajes entre los nervios.
Estos neurotransmisores favorecen la estabilidad del estado de ánimo, la concentración, la salud del cerebro y el bienestar mental. Un hongo comestible que llama mucho la atención cuando se trata de la salud del cerebro es la melena de león.
Esta se identifica por su parte superior esponjosa, blanca y larga. La investigación en etapa temprana demuestra que la capacidad de la seta melena de león es proteger contra el daño neurológico y promover el crecimiento del tejido nervioso, que es importante para quienes padecen enfermedad de Alzheimer, esclerosis múltiple y enfermedad de Parkinson.
Aumento de la vitamina D
Los hongos comestibles que se exponen a la luz ultravioleta, ya sea a través del sol o de una lámpara de luz ultravioleta, contienen vitamina D, un nutriente vital que puede ser difícil de encontrar en la naturaleza.
La vitamina D ayuda a que el cuerpo absorba calcio para fortalecer los huesos y los dientes. Tener niveles de vitamina D adecuados también está relacionado con la prevención de la demencia, de la diabetes tipo 2 y del riesgo de muerte prematura.
Fuente de micronutrientes
Estas pequeñas cantidades de nutrientes ayudan a tener un sistema inmunitario saludable. Los hongos comestibles son una de las mejores fuentes de selenio, que ayuda al cuerpo a producir antioxidantes que pueden reducir el daño celular.
Fuente de vitamina B
Son una buena fuente de vitaminas B2, B3, B5 y B9, también conocidas como folato. Las vitaminas B son fundamentales para el crecimiento y la formación de las células. Esto significa que su cabello, su piel y sus uñas pueden estar más sanos, como también su cerebro y su corazón.
Aumento del calcio y el potasio
Un estudio reciente de Mayo Clinic demostró que sumar más calcio y potasio a su dieta podría prevenir la formación y reaparición de cálculos renales. Acá te damos unos tips de cómo usar los hongos comestibles en las comidas.
Tips
Los más conocidos son los champiñones. Pero existen miles de variedades de hongos con diversas formas, tamaños y colores. Crecen de manera silvestre, pero puede ser difícil identificar cuáles son las variedades aptas para consumo alimentario.
Lo mejor comprar las variedades cultivadas que se encuentran en el supermercado, el sabor y la textura varían según el tipo de hongo comestible del que se trate. Los champiñones o setas comestibles cremini tienen un sabor más leve y una textura más suave que las setas shiitake.
Esta sesta es más duras y tienen un sabor más terroso. Si bien los comestibles enlatados y frescos tienen beneficios para la salud, los hongos comestibles frescos tienen diferente textura. Una característica particular de los hongos es que aportan umami.
Esto en vocablo japonés que significa sabroso, a las comidas. El umami suele considerarse el quinto sabor básico junto con lo dulce, lo ácido, lo salado y lo amargo. Este sabor parecido al del consomé permite que sea una buena alternativa a la carne.
Intente reemplazar de un cuarto a la mitad de la carne en una receta con hongos troceados. Agregue a las diversas variedades de platos, incluidas sopas, ensaladas, cazuelas y fideos. Antes de usarlos crudos o de prepararlos para cocinarlos, límpiese con agua corriente para eliminar la tierra o usar una toalla de papel húmeda.
Redacción Distrito
