El tener un seguro es importante para la tranquilidad personal, siempre es recomendable proteger la seguridad financiera por medio de una cobertura de daños que cubran el hogar, oficina o negocio, esto no es un gasto es una inversión.
«Actualmente, la protección de bienes debe ser un punto relevante para todo propietario. Y es que tener la oportunidad de poder cubrir los costos asociados a daños inesperados, sin lugar a duda proporciona tranquilidad en momentos de crisis y evita gastos monetarios elevados”. Comentó Jorge Pablo López, presidente de ACORDES.
Acá algunos consejos:
Protección ante riesgos imprevistos:
Un seguro de daños brinda una capa de protección financiera en caso de eventos inesperados que pueden causar daños a la propiedad. Sin este seguro, se tendría que asumir personalmente todos los costos de reparación o reemplazo, lo que puede ser muy abrumador y en algunos ocasiones hasta imposible.
Respaldo a la inversión:
Si se trata de un hogar, oficina o negocio, las propiedades suelen representar una inversión importante. Un seguro ayuda a proteger esa inversión y garantiza que, en caso de daño, se pueda recuperar parte o la totalidad del valor de la propiedad, lo que permite reconstruir o reemplazar lo que se haya perdido.
Tranquilidad financiera:
Cuando ocurre un desastre, la carga financiera puede ser estresante. Un seguro de este tipo reduce la carga al cubrir los costos de reparación o reconstrucción, lo que proporciona tranquilidad y evita que se tenga que utilizar ahorros o endeudarse significativamente.
Cumplimiento de requisitos hipotecarios:
La hipoteca para casa u oficina, es probable que el banco requiera que se compre un seguro de daños como parte de los términos del préstamo. Esto garantiza que la propiedad esté protegida y el valor del préstamo esté respaldado.
Protección de bienes personales o comerciales:
No solo cubre la estructura de la propiedad, sino también las pertenencias o activos empresariales en su interior. En caso de un robo o daño, el seguro puede ayudar a reemplazar los bienes personales o comerciales.
Responsabilidad civil:
Algunos seguros también incluyen cobertura que protege en caso de que alguien resulte herido en la propiedad y presente una demanda. El seguro puede cubrir los costos legales y las indemnizaciones, evitando así gastos de último momento.
Adaptabilidad a las necesidades:
Suelen ser flexibles y personalizables, ya que permiten elegir el nivel de cobertura que se adapte mejor a las necesidades y presupuesto de cada propietario, lo que brinda protección adecuada para la situación específica.
A la hora de adquirirlo es importante considerar que cada póliza es diferente y debe adaptarse a las necesidades específicas del asegurado. Y es fundamental conocer bien los detalles de la póliza que se contratará, para tener claro qué está cubierto y qué no.
“Recuerden siempre asesorarse con un corredor de seguros debidamente registrado en la Superintendencia de Bancos de Guatemala, para adquirir su seguro y apoyarse en la gestión de reclamos cubiertos por la póliza”. Finalizó Jorge Pablo López, presidente de ACORDES.
Gabriela Monasterio
