Por: Sol Marroquín
La rehabilitación no siempre significa un punto final en una enfermedad, pero sí es un avance que marca nuevos comienzos. Ese es el significado detrás de la primera graduación de pacientes con lesión medular, de la Fundación Sin Prisa pero Sin Pausa (SINPA).
Ellos completaron los procesos integrales de rehabilitación, cabe destacar, que este hito representa la consolidación de un modelo de rehabilitación estructurado, centrado en la persona y orientado a resultados medibles. Por primera vez, se celebran avances funcionales, emocionales y sociales dentro de este proceso.
Este permite mayores niveles de funcionalidad y calidad de vida, los pacientes lograron complementar su proceso durante más de 12 meses de rehabilitación, los que fueron beneficiados participaron en más de 150 sesiones interdisciplinarias. Las cuales incluyeron, fisioterapia especializada.
También el apoyo psicológico individual y grupal, educación sobre autocuidado, acompañamiento a cuidadores, apoyo nutricional y entrenamiento en actividades de la vida diaria. Es importante mencionar que, dentro del modelo de SINPA, una persona atendida y graduada no quiere definirse como alguién con recuperación absoluta.

Es una de las metas alcanzadas en base a su esfuerzo y metas personales, el lograrlo le permite desenvolverse con mayor independencia. Se puede señalar que entre los principales avances observados durante los procesos de rehabilitación se encuentran los siguientes.
Mayor control corporal y movilidad, Mejora en trasferencias y actividades de la vida diaria, Mayor estabilidad emocional, fortalecimiento de la autoestima y participación más activa dentro de su entorno familiar y social. Elena Pérez, directora ejecutiva de SINPA, expresa lo siguiente,
“Esta graduación representa la validación de un modelo de rehabilitación estructurado, medible y centrado en la persona. Más que el cierre de una etapa, refleja cómo los procesos integrales pueden generar avances reales en funcionalidad, independencia y calidad de vida”.
Efectivamente, la rehabilitación de una persona con lesión medular no ocurre de forma aislada. Involucra a familias, cuidadores y profesionales que acompañan el proceso dentro y fuera de las sesiones. En ese sentido, el acompañamiento familiar se convierte en un elemento clave para sostener los avances.
Cone ello facilitar la adaptación a la vida cotidiana, así mismo complementar los procesos de rehabilitación, han sido posibles gracias a una red de apoyo integrada por donantes, aliados, universidades, voluntariado y profesionales de salud. Los cuales contribuyen al fortalecimiento del modelo.
En definitiva, esta primera promoción de graduados, representa un paso importante en la construcción de un modelo de rehabilitación integral. El cual busca fortalecer y ampliar en Guatemala orientado a mejorar la funcionalidad, participación y calidad de vida de las personas con lesión medular.
