Por: Gabriela Monasterio 

La empresarialidad femenina en Guatemala presenta bases sólidas en formalización, innovación y liderazgo operativo, pero enfrenta restricciones estructurales que limita su crecimiento económico. Según el Diagnóstico de Estado de Situación en la Empresarialidad Femenina en Guatemala 2026.

Este es presentado por el Comité Guatemalteco de Empresas Lideradas por Mujeres (CGELM). El estudio revela que, de 40,409 pequeñas y medianas empresas formalmente registradas en el país, solo 6,579, equivalente al 16.28%, son lideradas por mujeres.

Aunque el país  mantiene una de las tasas más altas de emprendimiento en América Latina, el cambio hacia empresarialida su fortalecimiento sigue siendo limitado, en un entorno donde la informalidad laboral oscila entre el 68% y 70%.

“El talento empresarial femenino en Guatemala está probado. Lo que evidencian los datos es que el entorno aún no está diseñado para que ese talento escale con la misma velocidad”. Así lo  afirmó María José Nichols, presidenta del CGELM.

El informe introduce por primera vez el Índice de Empresarialidad Femenina (IEF-GT), una herramienta técnica que mide cuatro dimensiones clave: Acceso, Desarrollo, Impacto y Liderazgo. El índice general obtuvo un puntaje promedio de 56.65 sobre 100, lo que refleja un ecosistema con capacidades instaladas, pero con restricciones en financiamiento y mercado.

Un país emprendedor

De acuerdo con el Global Entrepreneurship Monitor (GEM 2024/2025), el país se registra la sexta Tasa de Emprendimiento Temprano más alta del mundo (23.7%) y la segunda más alta de América Latina en emprendimiento total (37.9%). Sin embargo, seis de cada diez emprendimientos operan en la informalidad.

Esto limita su acceso a crédito, proveedores formales y mercados internacionales. Según la estimación del Banco Mundial presentada en el informe, existen más de 300,000 microempresas en el país. 130,000 (40%) son lideradas por mujeres y solo el 18% de empresas formales cuenta con mujeres en posiciones gerenciales o directivas.

Empresarias de alto perfil

La encuesta nacional, aplicada a 268 empresarias formalmente constituidas, revela que el 68.1% tiene entre 34 y 54 años y el 72.4% cuenta con estudios universitarios o de posgrado. Además, el 86.4% dirige empresas formalmente registradas, mientras que el 63.1% lidera microempresas de entre 1 y 10 empleados.

En términos de trayectoria, el 39.1% tiene más de 10 años de operación y el 62% se desempeña como fundadora y CEO. En cuanto a la actividad económica, el 57.7% opera en el sector servicios, seguido por el comercio (22.2%) y la manufactura (10.8%).

Acceso: financiamiento y redes, principales cuellos de botella

Uno de los hallazgos más contundentes es el limitado acceso al crédito formal, ya que solo 38% ha accedido a financiamiento bancario o cooperativo, y el 62% no ha accedido, ya sea porque no lo solicitó o no lo obtuvo.

Las principales barreras identificadas por las empresarias incluyen prejuicios de género, carga de cuidados no remunerados, trámites burocráticos y limitaciones en redes de mentoría y acompañamiento. Además, el 50.5% no pertenece a ninguna red empresarial o gremial.

“Si removemos las barreras estructurales identificadas en este estudio, la empresarialidad   femenina puede convertirse en un acelerador tangible del desarrollo económico del país”. Así lo expresó María José Nichols.

Generación de empleo con potencial de exportación

La dimensión de Impacto obtuvo el puntaje más bajo (49.63), evidenciando una brecha entre capacidades y resultados económicos.  En tema de facturación el 30.5% reporta ingresos menores a Q100 mil, 20.4% supera Q1 millón y el 18.3% prefirió no revelar cifras.

Por otro lado, el 29.7% exporta productos o servicios, mientras que un segmento adicional manifestó interés en hacerlo, lo que representa una oportunidad estratégica de internacionalización. En términos de generación de empleo el 48.4% ha creado entre 1 y 5 empleos, mientras que el 36.9% ha creado más de 15 empleos desde su fundación.

Liderazgo: autonomía empresarial con baja incidencia pública

El 83.9% participa en la toma de decisiones estratégicas dentro de su empresa, lo que evidencia liderazgo operativo consolidado. Sin embargo, solo el 15.4% ha participado en procesos de incidencia o política pública.

Una línea base para decisiones económicas

El Índice de Empresarialidad Femenina (IEF-GT) no busca ser una medición probabilística a nivel nacional, sino establecer una línea base técnica que permita diseñar políticas públicas basadas en evidencia, crear instrumentos financieros con enfoque diferenciado, impulsar programas de digitalización.

También el escalamiento, fortalecer la representación gremial femenina y medir avances en futuras ediciones. El estudio concluye que Guatemala cuenta con una generación de empresarias con formación, experiencia y capacidad de innovación. El reto no es de talento, sino de estructura.

“Este estudio no es un pronunciamiento simbólico; es una herramienta técnica para que el sector público y financiero tomen decisiones mejor informadas”. Así lo señaló María José Nichols. Cerrar las brechas identificadas no constituye únicamente una agenda de equidad, sino una decisión estratégica para ampliar la base productiva y competitiva del país.

Distrito Guate
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