Durante la Convención Internacional de Alimentos y Bebidas 2025, realizada en Ciudad de Guatemala, Tetra Pak lanzó una propuesta que va más allá de empaques sostenibles: invitó a la industria alimentaria a transformarse por completo. Con un enfoque contundente, la empresa planteó que la sostenibilidad no es un lujo ni una moda, sino una obligación urgente para quienes quieren seguir siendo parte del juego.

Gabriela Vargas, representante regional de sostenibilidad de la compañía, lo dijo sin rodeos: “La sostenibilidad ya no es una opción complementaria. Hoy es la licencia para operar”. La frase impactó en un evento marcado por discursos ambiciosos, pero también por cifras duras: cambio climático, desperdicio de alimentos y una población mundial en aumento.

Innovación con impacto real

Lo propuesta de Tetra Pak no se queda en buenas intenciones, sino se complementa con nuevas tecnologías de procesamiento de alimentos, la cual promete reducir hasta un 45% de emisiones de carbono por producto. Además, están apostando por envases fabricados con materiales reciclables y renovables, ideales para un planeta que ya no da más.

Pero lo más valioso del anuncio fue lo que está ocurriendo aquí, en Guatemala. La compañía trabaja en el fortalecimiento de la cadena de reciclaje de envases de cartón posconsumo, recolectando más de 82 millones solo en 2024. Esto no solo ha generado empleos, sino que ha ayudado a construir una cultura de economía circular en comunidades del país que muchas veces han sido olvidadas por las grandes industrias.

Más allá del reciclaje

Aunque suene ambicioso, el mensaje fue claro: América Latina y específicamente Guatemala puede ser un punto de partida para una revolución alimentaria. No se trata solo de cambiar cómo se empaca la comida, sino de cómo se produce, transporta, conserva y consume en un mundo que necesita soluciones inmediatas.

Gabriela Vargas concluye: “Tenemos la responsabilidad y la capacidad de liderar una transformación real desde América Latina. Y en ese camino, Guatemala juega un papel fundamental”.

Este tipo de propuestas demuestran que las empresas también pueden actuar como agentes de cambio. La pregunta es: ¿estamos listos como país para tomar el reto? ¿O seguiremos pensando que el futuro se decide lejos de aquí? Lo cierto es que mientras algunas industrias se reinventan, otras podrían quedarse atrapadas en el pasado. Y en esa carrera, no hay envase que nos salve si no empezamos a actuar ya.

Por: Daniel Zamora

Distrito Guate
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