Santa María de Jesús, vivió días difíciles esto luego de varias semanas de actividad sísmica, muchas viviendas resistieron, pero no ocurrió lo mismo con la infraestructura que provee agua a las comunidades. Las tuberías se dañaron, el servicio se detuvo y miles de personas se encontraron, de la noche a la mañana, sin acceso al recurso más básico.
En medio del caos y la incertidumbre, llegó una luz. El programa Guatemaltecos: Al Rescate de Fundación Castillo Córdova, se activó con rapidez y, en una operación que combinó logística, empatía y compromiso, entregó más de 50 pipas de agua en solo tres días.
Una solución urgente
Las pipas recorrieron caminos polvorientos y empinados para llegar a comunidades como Cuarto Cantón y otras zonas aledañas. La meta era clara: que ninguna familia se quedara sin agua. En total, se logró beneficiar a alrededor de 4,000 personas, cada una recibiendo dos toneles de agua para cubrir sus necesidades básicas.
“Estar a su lado en estos momentos difíciles es una forma de acompañarlos con solidaridad y esperanza”, expresó Mauricio Hernández, gerente general de la Fundación Castillo Córdova. La ayuda fue más que una entrega; fue una muestra tangible de que no están solos.
Un mensaje de comunidad
Aunque la logística fue liderada por la fundación, muchos de los verdaderos héroes fueron los propios vecinos. En especial los jóvenes que, con iniciativa y corazón, se sumaron a la causa. Estudiantes, voluntarios, hijos de las familias afectadas… todos pusieron manos a la obra. Organizaron filas, ayudaron a distribuir los toneles, acompañaron a adultos mayores y ofrecieron palabras de aliento.
En medio de la necesidad, la juventud se convirtió en fuerza movilizadora. Su presencia demostró que no solo tienen energía, sino también una profunda conciencia social. Esta emergencia evidenció algo que va más allá de la entrega de agua: el valor de actuar en colectivo. Las comunidades no solo recibieron apoyo; también mostraron organización, resiliencia y un fuerte sentido de colaboración.
La Fundación Castillo Córdova, tiene más de tres décadas de trabajo social, reafirmó su compromiso de estar presente en situaciones críticas. Pero, al mismo tiempo, quedó claro que el cambio también nace desde la propia comunidad, cuando la juventud se levanta y decide actuar.
Un futuro empático
El agua llegará nuevamente por las tuberías, sí. Las reparaciones vendrán, y la rutina regresará. Pero lo que no debería perderse es esa chispa que se encendió entre quienes, sin esperar nada a cambio, ayudaron. Porque cuando una comunidad se une, cuando los jóvenes toman acción y cuando la ayuda fluye como el agua, entonces el futuro se ve menos seco y mucho más esperanzador.
Por: Daniel Zamora
