Por: Daniel Zamora
El cine guatemalteco vuelve a brillar gracias a Cordillera de Fuego, la más reciente producción del director Jayro Bustamante, quien estrena su película en el prestigioso Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Conocido por títulos como Ixcanul, Temblores y La Llorona, Bustamante continúa su camino como una de las voces más potentes de América Latina.
Esto apostando nuevamente por historias que mezclan el realismo social con lo mágico. En esta ocasión, el cineasta nos lleva a una historia inspirada en hechos reales, donde la naturaleza, la corrupción y la fuerza de los pueblos mayas se cruzan en una trama llena de emoción, crítica y humanidad.
Entre fuego y esperanza
La protagonista, Paula, es una vulcanóloga que lucha contra el tiempo y la indiferencia de las autoridades para salvar a las comunidades afectadas por la actividad de un nuevo volcán en Guatemala. Lo que podría ser solo una historia de desastre natural se transforma en un relato de resistencia y justicia, donde la tierra y sus habitantes comparten un mismo pulso: el de la supervivencia y la dignidad.

“Esta película nace del testimonio de sobrevivientes reales. Quise que el cine fuera una herramienta para darles voz y que la comunidad misma participara en su creación”. Así lo expresó Bustamante, quien integró a habitantes de las zonas volcánicas en el elenco y equipo técnico tras impartir talleres de actuación, producción y prevención de riesgos.
Una mirada a la historia
Cordillera de Fuego
Esta no solo revive la tragedia del Volcán de Fuego de 2018, sino que también cuestiona las raíces de la desigualdad y el abandono estatal que aún persisten. A través de una cinematografía intensa y simbólica, la película muestra la conexión espiritual de los pueblos mayas con los volcanes: elementos de destrucción, pero también de renacimiento.
La cinta, con una duración de 90 minutos, cuenta con un elenco encabezado por María Mercedes Coroy, Tatiana Palomo, María Telón y Enrique Salanic, figuras que han sido parte fundamental del auge del cine guatemalteco contemporáneo.
Un mensaje a través del frío
El proyecto fue desarrollado por La Casa de Producción, en colaboración con la Universidad de Edimburgo, Les Films du Vulcan, y con el apoyo de la Fundación Ixcanul. Esta unión entre arte, ciencia y compromiso social reafirma la visión de Bustamante: hacer cine que transforme, eduque y preserve la memoria colectiva.
Desde su creación en 2009, La Casa de Producción ha sido un espacio clave para el desarrollo audiovisual en Guatemala, impulsando proyectos con contenido audaz y formando a nuevas generaciones de cineastas. Con Cordillera de Fuego, Bustamante consolida su rol como narrador de las realidades guatemaltecas, apostando por el arte como una forma de denuncia y reflexión.
Su trabajo recuerda que el cine no solo se ve: se siente, se piensa y se comparte. La fuerza del volcán, al igual que la del pueblo, no se apaga. Solo se transforma en historias que iluminan la pantalla y la conciencia de quienes las miran.
