Por: Alex Santiago
Para muchos antigüeños y cucuruchos de la capital era famosa la expresión vamos donde «La Canche» esta era una tienda ubicada en la 6a. Avenida y 1a. calle en La Antigua Guatemala, frente a la iglesia de la Merced. Así se le llamabamos porque era atendida por: Doña Zoila Urízar Soto una mujer muy comprometida con su trabajo, católica, amiga de todos y con una calidez para la atención.
A ella no le importaba la clase social, era de alguna manera una dama que atendía con tal cariño que parecía nuestra abuelita. Era vecina del barrio de La Merced y fue reconocida muchas veces por su labor social, incluso como: Vecina Distinguida y aunque no nació en Antigua Guatemala los antigueños la consideran «Panzaverde de Corazon».
«La Canche»
Nació un 14 de marzo de 1931, falleció el 13 de enero del 2021, solo dos meses antes de cumplir sus 90 años, ella seguía trabajando en su famosa tienda y comedor hasta antes de la llegada de la pandemia, era originaria del municipio de Chinique departamento del Quiché, La Canche llegó a la ciudad colonial en los años 50, esto luego de una breve estadía en Chimaltenango.
“Con una hermana nos mudamos porque nos habíamos quedado huérfanas”, contaba, “En los años 50 era tranquila La Antigua. No había carros ni escuelas de español; el turismo era escaso, pero acá siempre ha sido lindo”, confesaba. Después de graduarse de mecanógrafa, consiguió un empleo en la farmacia La Esperanza y más tarde en una clínica médica.
Pero ella era una emprendedora y decidió abrir una tienda, que estuvo a unos pocos metros de su local, al tiempo, empezó a ofrecer comidas típicas, aparte de desayunos de huevitos y frijoles y claro, sus famosos panes con pollo guisado. Muchos recuerdan comensales recuerdan su frascos llenos de dulces artesanales.
Estos tal vez valdrían medio centavo, nosotros podemos dar fe de sus tamales y sus ricos piloyes otros hablaban de su caldo de res, de sus panes con chile relleno y su arroz bien hecho y calientito, sin embargo la especialidad de la casa era la piloyada y el pepián. «Donde La Canche» se volvió una dirección y un punto de referencia.
Este era un lugar de encuentro para varias generaciones de una platica amena, en donde su comedor tenía tanta fama que la visitaban turistas, nacionales o extrajeros, muchos de ellos con ganas de probar algo rico. Cuaresma y Semana Santa marcaba el comedor ya que muchas personas la visitaban para compartir con sus familias.
Este lugar no pasaba desapercibido ya que aparecía en páginas especializadas como Tripadvisor, donde había una reseña del local. La Canche era una  mujer de fe, sus altares y la celebración de nuestra tradición eran parte de su vida. También era conocida por sus excursiones a Tierra Santa, sus rezos y devoción.
Tenía un escaparate lleno de varios santos pero destacaba un Señor de Esquipulas, en la entrada un San Judas Tadeo siempre con flores, y en las paredes con fotos de Jesús de La Merced  «El Colocho», como le llaman los antigüeños. Nunca tubo lujos, pero se sentía como un hogar, lugar donde uno podía pedir lo que mas le gustara como en cualquier familia normal.
Hoy destacamos la vida de esta noble mujer que tenía muchas cualidades pero la mas importante era el abrazo especial y en este tiempo de jacarandas, incienso y devoción, hace más falta un lugar así, donde haya un saludo cordial, donde se comparta un buen pan donde se platique y se sienta la tradición.
Distrito Guate
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