Por: Daniel Zamora
Comprar, alquilar o invertir en vivienda ya no depende solo del precio. Factores como la movilidad, el perfil de los compradores y los cambios económicos globales están redefiniendo cómo se piensa la ciudad. Bajo ese contexto, expertos se reunieron para analizar qué viene para el sector inmobiliario guatemalteco en 2026.
La Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios de Guatemala realizó la sexta edición de Perspectivas Económicas Inmobiliarias, un encuentro que reunió a analistas y líderes del sector para interpretar el entorno económico, político y urbano que influirá en las decisiones inmobiliarias del próximo año.
El objetivo fue anticiparse a los cambios, entender tendencias y promover prácticas más estratégicas en un mercado que evoluciona junto con la forma de vivir en las ciudades. Durante la jornada, Paulo De León, director de CABI, explicó que la economía mundial se encamina hacia un nuevo orden marcado por la regionalización del comercio y la reconfiguración de las cadenas de suministro.
En este escenario, según el análisista el hemisferio occidental se posiciona como una región clave y abre oportunidades para Centroamérica, especialmente de cara a un ajuste del ciclo económico con expectativas más favorables hacia 2026.
Potenciales compradores
Uno de los puntos que más llamó la atención fue el análisis del comportamiento del comprador. Humberto Olavarría, CEO de INTUS, señaló que los millennials continúan liderando la demanda inmobiliaria, tanto para vivir como para invertir. El perfil es claro: preferencia por apartamentos de dos habitaciones, ubicados en zonas urbanas consolidadas.
Esto refuerza el crecimiento de la vivienda vertical. Esta tendencia está influyendo directamente en el diseño de proyectos y en la forma en que se planifican las ciudades. Desde una mirada nacional, Rodolfo Mendoza, director de Diestra, abordó los cambios institucionales que marcarán 2026 y la necesidad de planificar con visión de mediano y largo plazo.
Entre los principales retos destacó la movilidad y el tráfico, factores que afectan la competitividad del país y refuerzan la urgencia de soluciones urbanas más eficientes. Además, el bono demográfico vigente impulsa la demanda de vivienda bien planificada, especialmente en formatos verticales que optimicen el uso del suelo.
La anticipación tiene recompensa
Para la presidenta de la Junta Directiva de ADIG, Mariana Yurrita, espacios como este permiten tomar decisiones más responsables. Su mensaje se centró en entender el entorno macroeconómico, político y de mercado como una herramienta clave para el desarrollo inmobiliario sostenible. Más allá de cifras o proyecciones, el foro dejó claro que el futuro del sector no se define solo por construir más.
Sino por construir mejor, alineando las necesidades de las personas con el crecimiento de las ciudades. Las Perspectivas Económicas Inmobiliarias 2026 reflejan una realidad que impacta especialmente a las generaciones jóvenes: cómo, dónde y bajo qué condiciones se vive en la ciudad. Entender estas tendencias no solo es útil para desarrolladores, sino también para quienes buscan tomar decisiones informadas sobre vivienda, inversión.
