Ha llegado el final del año 2024 y en el mundo se le da la bienvenida al 2025, muchos países ya lo está recibiendo. Este ha sido un año de cambios nuevas oportunidades pero de profundos desafíos, muchas personas ven el cambio del calendario con alivio y esperanza, por ello es importante tener la fe puesta en las cosas que nos mantienen vivos como por ejemplo: El bien común, la dignidad y la búsquedad de un mejor país.
Todo ello nos lleva a pensar que el último día del año es un buen momento para hacer grandes reflexiones, muchos compatriotas viven el cambio de página, algunos en la playa o en algún lugar fuera de la capital, los más privilegiados pueden hacerlo en New York en el Times Scuare o otras partes del mundo, pero no importando si estamos de viaje o en nuestro hogar, debemos de tomarnos un tiempo para construir país.
A veces pienso que hemos perdido el norte y hemos dejado de celebrar la vida, a veces pienso que la pandemia no nos hizo cambiar, por ello quiero traer a mi memoria el recordar a los que se fueron y ya no están a los médicos y el personal de primera línea que ha peliado una batalla tezonera en aquellos difíciles años, por eso siempre los llevaremos en el corazón.
El tiempo es inexorable, para este momento ya en algunos países han recibio el nuevo año, ya las redes sociales nos muestran estampas preciosas por ejemplo de los famosos fuegos artificiales en la cercanía del teatro de la opera que ya iluminaron el cielo de Sidney, Australia. Esté fue de los primeros países de darle la bienvenida al 2025.
También se dieron extraordinarios recibimientos en Las Islas Chatham y en Nueva Zelanda, Europa lo acaba de hacer hace breves momentos y se ilumino muchos de los cielos del mundo. En Guatemala esperamos las últimas horas de este año con nuestras familias y viviéndolo con la tradicional quema del pólvora, también en la Antigua Guatemala donde se vive un momento especial.

.A pesar de todas las situaciones el mundo desafía la adversidad y busca recibir el 2025 con resiliencia y siendo consciente que somos frágiles como seres humanos y que hemos aprendido mucho la importancia de la cercanía a los que amamos, que debemos de preocuparnos menos por las situaciones banales y darle importancia a las que son transcendentales.
Bienvenido el año nuevo que este sea el inicio para construir una sociedad menos fragmentada, más igualitaria y sobre todo apreciando lo que se nos da, que estos parráfos nos haga pensar que los únicos que podemos cambiar nuestra realidad somos nosotros y que en un espacio pensemos también en nuestros migrantes quienes luchan por un mañana mejor.
Alexander Santiago, Editor General
