Por: Glenda Ayala

El sector financiero digital pone sobre la mesa la necesidad de fortalecer la autorregulación, la transparencia y las buenas prácticas en Guatemala, donde solo 13.4% de las personas reportó haber obtenido crédito de una fuente formal. Tener un crédito al alcance de unos cuantos clics puede abrir una puerta que antes permanecía cerrada para muchas personas.

Pero tener acceso al financiamiento no significa, por sí solo, alcanzar una verdadera inclusión financiera. Ese es uno de los principales desafíos que enfrenta el crecimiento del crédito digital en Guatemala y que reunió a representantes de la industria y especialistas durante el encuentro.

«Saber para decidir: construyendo confianza a través de los servicios financieros responsables». La conversación, impulsada por la Asociación Fintech de Guatemala, puso el foco en la necesidad de que la expansión de estas nuevas herramientas financieras vaya acompañada de buenas prácticas.

También llenar los estándares y mecanismos de autorregulación capaces de proteger al usuario y generar confianza. El acceso todavía es limitado los datos ayudan a dimensionar el reto. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera y Salud Financiera 2025.

Más del el 39.3% de las personas utiliza canales digitales para gestionar sus cuentas, mientras que 20.7% ahorra en una institución financiera y 13.8% utiliza banca móvil. Cuando se trata de financiamiento, el porcentaje es todavía menor: solo 13.4% reportó haber obtenido crédito de una fuente formal.

En ese escenario, las soluciones digitales representan una oportunidad para acercar nuevas alternativas de financiamiento. Sin embargo, el desafío no termina cuando una persona recibe su primer crédito. La meta es que pueda utilizarlo de manera responsable y que esa primera experiencia contribuya a construir una relación financiera sostenible en el tiempo.

Pagar a tiempo es solo una parte de la salud financiera

La misma encuesta revela un contraste interesante en los hábitos de los usuarios, mientras 65% asegura pagar puntualmente sus deudas y 53.5% evalúa su capacidad de pago antes de realizar una compra, solo 28.6% lleva un registro de sus gastos y 24.8% elabora un presupuesto.

La planificación a largo plazo presenta una brecha todavía mayor: únicamente 21.9% planifica para su jubilación. Las cifras muestran por qué ampliar el acceso necesita ir acompañado de información y herramientas que permitan tomar mejores decisiones.

Porque obtener financiamiento puede resolver una necesidad inmediata, pero comprender cuánto se puede pagar, organizar los gastos y anticipar compromisos futuros forma parte de una relación más saludable con el dinero.

Más crédito no necesariamente significa mejor crédito

Durante el encuentro, uno de los principales temas de discusión fue precisamente el papel que puede asumir la propia industria para construir un mercado de crédito digital responsable. Representantes de vana, ARIAS y Fundación Génesis Empresarial.

Ellos participaron en un panel moderado por Mónica Zelaya, decana de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Francisco Marroquín, en el que se abordó la autorregulación como una herramienta para fortalecer la confianza. La propuesta contempla avanzar en códigos de buenas prácticas, estándares y mecanismos compartidos.

Estos deben establecer criterios sobre la relación de las empresas con sus usuarios y contribuyan a elevar la calidad y responsabilidad de los productos financieros.

“La demanda de crédito está en el mercado, pero ampliar el acceso al financiamiento no puede consistir únicamente en colocar más crédito. El crecimiento de la industria debe construirse sobre la confianza”. Así lo señaló Sofía Ibargüen, Chief Legal Officer de Vana.

La ejecutiva destacó además la importancia de que una persona tenga una buena primera experiencia con estos productos, pueda volver a utilizarlos y, progresivamente, acceda a mayores oportunidades y distintas fuentes de financiamiento.

La confianza también se construye desde la transparencia

Para la industria fintech, una experiencia clara, transparente y responsable puede ser determinante en la relación que una persona construya posteriormente con el sistema financiero. Por ello, las buenas prácticas y la autorregulación se plantean como una responsabilidad compartida para acompañar el crecimiento del crédito digital.

Esto especialmente en un país donde persisten importantes brechas de acceso, el desafío, según lo planteado durante el encuentro, consiste en que ese primer acceso no sea simplemente una transacción, sino el comienzo de una trayectoria que permita al usuario desarrollar mejores oportunidades financieras a largo plazo.

Tecnología para aprender antes de decidir

La educación financiera también forma parte de esa ecuación, durante el encuentro, la Asociación Fintech de Guatemala destacó BETO, un chatbot que funciona desde principios de 2026 y busca responder preguntas frecuentes y ofrecer pasos concretos para ayudar a las personas a tomar decisiones financieras informadas en su vida cotidiana.

La herramienta refleja otra dimensión del desarrollo financiero digital: utilizar la misma tecnología que facilita el acceso a nuevos productos para acompañar también al usuario en la comprensión de sus decisiones. En un mercado donde solicitar financiamiento puede ser cada vez más sencillo

El verdadero avance no estará únicamente en lograr que más personas tengan acceso al crédito, sino en procurar que cuenten con información, condiciones claras y herramientas para utilizarlo responsablemente. Porque abrir la puerta al sistema financiero importa, pero ayudar a las personas a cruzarla con conocimiento puede marcar la diferencia.

Distrito Guate
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