Antes de llegar a una galería, una bienal o un museo, una obra tuvo otro hogar, allí hubo un taller, materiales que encontraron nuevas formas, ideas que cambiaron de rumbo, investigaciones, preguntas y, detrás de todo ello, un artista intentando transformar su manera de mirar el mundo en algo que otros también pudieran observar, cuestionar o sentir.

Entrar a un espacio de estos significa conocer una parte de la obra que pocas veces llega hasta el espectador. Con esa intención, Fundación Paiz realizó la segunda edición de Trayectos Artísticos, una iniciativa que llevó a periodistas y comunicadores hasta los estudios de Jorge de León, Sandra Monterroso y Marilyn Boror Bor.

Ellos son tres artistas guatemaltecos con obras presentes en importantes exposiciones, bienales y colecciones nacionales e internacionales.  Esta vez, el recorrido tuvo como escenario el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala, coincidiendo con la conmemoración de los 250 años de la Nueva Guatemala de la Asunción.

Un territorio donde pasado y presente conviven todos los días y desde el cual los tres artistas construyen narrativas relacionadas con la identidad, la historia, el territorio, los pueblos originarios, la memoria y las transformaciones sociales del país.

Tres talleres, tres maneras de mirar Guatemala

Aunque comparten ciudad y territorio, entrar a cada uno de los talleres significó encontrarse con un universo diferente. En el estudio de Jorge de León, la mirada se dirige hacia las tensiones políticas, sociales y urbanas de Guatemala. Su relación con la ciudad viene de lejos.

De León estudió en la Escuela Nacional de Arte Rafael Rodríguez Padilla y, entre 1996 y 2002, trabajó como tatuador en áreas marginales de la capital. Su práctica artística ha explorado posteriormente lo urbano y la violencia política y social desde diferentes lenguajes.

Ese recorrido lo ha llevado mucho más allá de las fronteras guatemaltecas. Ha participado en exposiciones colectivas en países de América y Europa, y su obra forma parte de colecciones como las del Museo Reina Sofía en Madrid, el Museo de Arte Blanton en Austin y Kadist Art Foundation en San Francisco.

En su taller, sin embargo, el punto de partida vuelve a ser cercano: las contradicciones, conflictos y realidades de la sociedad que lo rodea.

Sandra Monterroso: memoria, naturaleza y saberes ancestrales

El recorrido continuó hacia una mirada diferente de Guatemala, Sandra Monterroso es una artista multidisciplinaria de ascendencia maya Q’eqchi’, construye su práctica alrededor del pensamiento decolonial, los ecofeminismos y la defensa de los pueblos originarios.

Es doctora en Filosofía del Arte por la Academia de Artes Plásticas de Viena, maestra en Procesos de Diseño y licenciada en Diseño Gráfico, además de desarrollar una trayectoria como artista, diseñadora, docente e investigadora.  Pero quizá uno de los aspectos más interesantes para quien entra a su universo creativo está en los propios materiales.

Monterroso ha trabajado con productos naturales como aguacate y cochinilla, incorporándolos a una práctica que también ha explorado el video como medio para comunicar su arte.  Su trayectoria incluye 20 exposiciones individuales, más de 50 colectivas y la representación de Guatemala en más de 12 bienales nacionales e internacionales.

Entre ellas la Bienal de Sídney, la Bienal de Venecia y la Bienal de La Habana.  En su estudio, territorio, memoria, identidad y naturaleza dejan de ser únicamente conceptos para convertirse en parte del proceso creativo.

Marilyn Boror Bor: identidad como forma de resistencia

La última parada llevó a los participantes al espacio de Marilyn Boror Bor, artista, curadora y educadora maya kaqchikel. Su obra aborda temas como la identidad maya y de los pueblos originarios, la memoria histórica, el colonialismo y la resistencia cultural.

Su trabajo también ha recorrido el mundo. Boror Bor ha participado en bienales y encuentros artísticos en Canadá, Japón, España, Brasil y Argentina, además de distintas ediciones de la Bienal de Arte Paiz. Sus obras han sido expuestas en América Latina, Europa, Asia y Norteamérica.

En 2023 fue seleccionada por Phaidon Art Next Generation como una de las artistas contemporáneas más innovadoras del mundo, y actualmente su obra forma parte de colecciones como las del Museo Reina Sofía en España, el Museo de la Solidaridad Salvador Allende en Chile y el Museo de Arte Contemporáneo de Panamá.

Desde su taller en Guatemala, sin embargo, continúa explorando preguntas profundamente vinculadas con quiénes somos, qué recordamos y qué permanece después de siglos de transformaciones culturales.

Del taller a la sociedad

Trayectos Artísticos nació precisamente para reducir la distancia que muchas veces existe entre el público y el arte contemporáneo. En lugar de comenzar frente a una obra terminada, propone conocer a la persona que la creó, entrar en su espacio y comprender las investigaciones, materiales, motivaciones y contextos que forman parte de su proceso.

Para Sonia Hurtarte, directora ejecutiva de Fundación Paiz, ese contacto directo permite también transformar la manera en que el arte llega posteriormente a otras personas. “Una mejor comprensión del arte comienza con el encuentro directo con quienes lo crean”. Así lo expresó Hurtarte.

La iniciativa comenzó en 2024 con un recorrido por Chi Xot, San Juan Comalapa, donde periodistas visitaron los espacios de Óscar Perén, María Elena Curruchiche, Edgar Calel, Paula Nicho Cúmez y Angélica Serech.  Ahora, en su segunda edición, el trayecto cambió de territorio y llegó al corazón de la capital.

Pero la intención permaneció intacta: descubrir Guatemala a través de quienes la convierten en arte y cuando conocer el proceso cambia la mirada Jorge de León, Sandra Monterroso y Marilyn Boror Bor han participado en distintas ediciones de la Bienal de Arte Paiz.

Este es un encuentro que desde 1978 ha contribuido al intercambio de ideas, la reflexión crítica y la proyección internacional del arte contemporáneo guatemalteco.  Sus trayectorias han llevado sus obras a museos, bienales y colecciones alrededor del mundo. Sin embargo, durante unas horas, Trayectos Artísticos permitió hacer el recorrido contrario.

No seguir a las obras hasta donde son exhibidas, sino regresar al lugar donde comienzan. A un taller del Centro Histórico, a una conversación, a un material, a una investigación, a una memoria o a una pregunta todavía sin resolver. Porque detrás de cada obra terminada existe un proceso que normalmente permanece fuera de nuestra mirada. 

Distrito Guate
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