Por: Gabriela Monasterio
La desinformación, la dificultad para interpretar recomendaciones de salud y la atención médica representa un riesgo para el bienestar de las personas. Más de ocho de cada diez personas reconocen la importancia del autocuidado para su bienestar. Sin embargo, solamente la mitad considera contar con los conocimientos.
También las herramientas necesarias para practicarlo adecuadamente, la situación es relevante en un entorno donde el 64% de las personas busca y confía en información de salud disponible en internet, mientras cerca del 30% reporta acudir al médico únicamente cuando sus síntomas ya son graves, lo que reduce las posibilidades de prevención y atención oportuna.
El desafío no solo consiste en motivar a las personas a cuidar su salud, sino también en facilitarles información clara, comprensible y basada en evidencia que les permita identificar qué situaciones pueden manejar de manera responsable, cuándo requieren orientación farmacéutica y en qué momento deben consultar a un médico.
“Hace 25 años, el autocuidado se percibía como una acción aislada. Hoy sabemos que el autocuidado responsable no depende solo de las personas; el conocimiento es el primer punto de partida. Las personas con mayores niveles de alfabetización en salud están mejor preparadas para identificar cuándo un síntoma puede manejarse mediante el autocuidado y reconocer cuándo es estrictamente necesario acudir a un profesional o a un servicio de salud.” Señala Juan Thompson, Presidente Ejecutivo de ILAR.
Auto cuidarse también es saber cuándo consultar
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el autocuidado como la capacidad de prevenir enfermedades con o sin el apoyo de un profesional, incluyendo hábitos como una alimentación adecuada, la actividad física, el descanso, el manejo del estrés, los controles preventivos.
La búsqueda de información confiable y el uso responsable de medicamentos de venta libre cuando corresponda, el autocuidado no es lo mismo que bienestar ni automedicación, es mantener hábitos saludables, reconocer riesgos, usar los medicamentos de forma responsable y saber cuándo consultar a un profesional.
La automedicación inadecuada ocurre cuando se usan medicamentos sin la orientación necesaria, se alteran dosis o se ignoran señales de alarma. En la práctica, el autocuidado responsable supone cuatro decisiones:
- Prevenir: adoptar hábitos saludables, cumplir controles y reducir factores de riesgo.
- Reconocer: identificar síntomas comunes, cambios y señales que no deben ignorarse.
- Actuar correctamente: utilizar información confiable, leer las indicaciones y respetar dosis, frecuencia y duración.
- Consultar a tiempo: buscar orientación cuando una situación supera lo que puede manejarse responsablemente mediante el autocuidado.
“El autocuidado es la medicina más poderosa que usamos todos los días. Son las decisiones que tomamos antes de enfermarnos: cómo comemos, cómo nos movemos, cómo cuidamos nuestra salud mental, cómo prevenimos riesgos y cómo utilizamos la información y los medicamentos de manera responsable”. Explica la Dra. Astrid Díaz, Directora Médica para Centroamérica y el Caribe, Bayer Consumer Health.
Tener acceso a la información no garantiza comprenderla
Aunque el 90% de las personas lee las etiquetas de medicamentos de venta libre, un 15% no sigue las indicaciones por falta de comprensión. Esta situación puede aumentar el riesgo de errores en dosis, combinaciones o duración del tratamiento, por lo que la información de salud debe ser clara, accesible y útil.
Antes de utilizar un medicamento de venta libre, las personas deberían poder responder preguntas básicas: ¿Está indicado para el síntoma que presentó? ¿Comprendo la dosis, frecuencia y duración de uso? ¿Tengo alguna condición de salud que deba considerar? ¿Estoy utilizando otros medicamentos?.
¿El síntoma persiste, empeora o se repite?, ¿Existe alguna señal de alarma que requiera atención profesional? Que un medicamento sea de venta libre no significa que pueda utilizarse sin criterio, en cualquier dosis o durante tiempo indefinido.
El desafío de la información digital
Las plataformas digitales se han convertido en fuentes habituales de información sobre síntomas, enfermedades y tratamientos. Esta disponibilidad puede facilitar el acceso al conocimiento, pero también expone a las personas a recomendaciones sin respaldo científico, contenidos desactualizados.
Experiencias personales presentadas como soluciones universales y mensajes cuyo principal propósito es promover una venta. Antes de seguir una recomendación de salud publicada en internet, conviene verificar:
- Quién es responsable de la información.
- Cuándo fue publicada o actualizada.
- Qué fuentes científicas o sanitarias la respaldan.
- Si diferencia una orientación general de una recomendación personal.
- Si explica riesgos, advertencias y limitaciones.
- Si existe un interés comercial detrás del contenido.
Comprar medicamentos en canales seguros también forma parte del autocuidado
Es importante verificar la procedencia de los medicamentos y adquirirlos únicamente en establecimientos autorizados. Los productos falsificados, adulterados o vencidos pueden provocar desde falta de efectividad e intoxicaciones hasta daños graves a la salud.
La OMS estima que aproximadamente uno de cada diez medicamentos analizados en países de ingresos bajos y medios es de calidad subestándar o falsificado. Precios inusualmente bajos, ventas informales o la falta de información sobre su registro y procedencia son señales de alerta.
Virginia González, Coordinadora del Comité Contra los Ilícitos de FEDEFARMA, indica: “La compra segura de medicamentos es un pilar fundamental del autocuidado y de la protección de la salud pública. Adquirir productos en canales informales expone a los pacientes a riesgos graves: desde la ineficacia terapéutica hasta consecuencias fatales derivadas de medicamentos falsificados, adulterados o de contrabando.”
“Además del impacto sanitario, esta práctica genera un fuerte impacto social y económico: debilita la confianza en los sistemas de salud, fomenta la competencia desleal, provoca pérdidas de empleos e ingresos tributarios y afecta directamente a la sostenibilidad de la industria farmacéutica formal”. Finalizó Virginia.
Decisiones recomendaciones sencillas para un autocuidado más seguro
- Adoptar hábitos preventivos y mantener controles periódicos.
- Buscar información en fuentes médicas, sanitarias o científicas confiables.
- Leer las etiquetas y respetar las indicaciones, dosis y advertencias.
- Consultar al médico o farmacéutico ante dudas, síntomas persistentes o señales de alarma.
- Evitar compartir medicamentos, reutilizar recetas o combinar productos sin orientación.
- Adquirir medicamentos únicamente en farmacias y establecimientos autorizados.
Desconfiar de productos ofrecidos por canales informales o mediante promesas poco realistas. El autocuidado responsable no significa enfrentar las necesidades de salud en soledad: significa prevenir, actuar con información confiable y reconocer cuándo es necesario pedir ayuda profesional.
