Por Glenda Ayala
Cuando se habla de bosques, la mayoría de las personas piensa en montañas o selvas. Sin embargo, existe un ecosistema que crece entre el mar y la tierra y que cumple una función esencial para la vida: los manglares. Estos bosques costeros no solo albergan una enorme biodiversidad, sino que también protegen a las comunidades.
También ayuda a mitigar los efectos del cambio climático y sostienen actividades como la pesca y el turismo, en Guatemala, los manglares son considerados uno de los ecosistemas más valiosos y, al mismo tiempo, más vulnerables. Sus complejas raíces reducen la erosión, amortiguan el impacto de tormentas y marejadas.
Estos filtran sedimentos y sirven de refugio y zona de reproducción para numerosas especies de peces, crustáceos, moluscos y aves, muchas de las cuales son fundamentales para la seguridad alimentaria y la economía de las comunidades costeras. Consciente de la importancia de estos ecosistemas, Oceana Resort impulsa acciones permanentes de conservación.
Esto mediante jornadas de limpieza de playas, programas de educación ambiental y actividades que involucran a colaboradores, huéspedes y aliados en la protección de la zona costera del Pacífico guatemalteco. Luis Meneses, Gerente General de Oceana Resort así lo comento:
«Conservar los manglares significa proteger mucho más que un paisaje; significa preservar la vida marina, fortalecer la resiliencia de nuestras costas y garantizar que las futuras generaciones puedan seguir disfrutando de estos ecosistemas. En Oceana Resort entendemos que ser parte de este entorno también implica asumir el compromiso de cuidarlo».
Además de ser un refugio para la biodiversidad, los manglares tienen una función clave en la captura y almacenamiento de carbono, convirtiéndose en una barrera natural frente al cambio climático y en un elemento indispensable para la conservación ambiental.
Su protección no solo beneficia a la naturaleza, sino también a las personas que dependen de estos ecosistemas para su bienestar y desarrollo económico. A través de estas iniciativas, hace un llamado a fortalecer las acciones de conservación y a reconocer el valor de los manglares como aliados del turismo sostenible, la biodiversidad y el futuro de las comunidades costeras.
