El contrabando es una amenaza silenciosa que pone en jaque a la economía y fortalece al crimen organizado, este puede parecer un tema de adultos, de políticos o de economistas pero el contrabando de cigarrillos en Guatemala es una bomba de tiempo que afecta a todos y lo que es peor las decisiones mal pensadas podrían estar aumentando la posibilidad de un colapso.
Este fue el análisis que hizo poner la alerta por parte de la firma consultoría Strategos BIP, especializada en seguridad y comercio legal. Según sus expertos, subir los impuestos al tabaco sin una estrategia integral podría provocar exactamente lo contrario de lo que se busca: más contrabando, más crimen y menos control.
Una amenaza silenciosa
No se trata solo de que más impuestos hagan que los cigarrillos legales sean más caros. El problema es que esa diferencia de precio se convierte en una oportunidad de oro para las mafias. Según datos recientes, el 24.7 % del mercado de cigarrillos en Guatemala es ilegal, y el comercio ilícito en general causa pérdidas de más de US$1,750 millones al año.
“El contrabando de cigarrillos ya no es un delito menor. Es incluso más rentable que el narcotráfico”. Declaro Juan Carlos Buitrago, CEO de Strategos BIP y exdirector de la Policía Fiscal y Aduanera de Colombia. Este tipo de comercio es una de las formas favoritas de los grupos criminales para lavar dinero, mover productos y financiar actividades ilícitas.
En muchos casos, estos grupos incluyen desde funcionarios públicos hasta miembros activos del crimen organizado. Guatemala es un punto clave en el contrabando no solo por su ubicación geográfica, también por la seguridad en sus fronteras, algunas leyes ambiguas y un mercado listo para ser explotado.
Eso la convierte en un corredor estratégico para el contrabando, uno de los métodos más comunes es el llamado “contrabando técnico”: productos que ingresan de forma legal a países vecinos con impuestos más bajos y luego son trasladados de manera ilegal hacia Guatemala. ¿El resultado? El mercado legal pierde fuerza, el Estado deja de percibir impuestos y los criminales ganan poder.
Un llamado a repensar la estrategia
Parece una paradoja, pero es real: si no hay controles efectivos, cada aumento en impuestos al tabaco puede traducirse en más ingresos para el contrabando. Y eso representa un riesgo directo para la seguridad, la economía formal y la salud pública. “No se trata de no luchar contra el tabaco. Se trata de hacerlo con inteligencia y sin empoderar al enemigo”. Concluye Buitrago.
Para enfrentar esta amenaza, los expertos proponen una estrategia más completa: trazabilidad de productos, cooperación internacional, fortalecimiento institucional y políticas fiscales diseñadas con enfoque técnico, no solo con buenas intenciones; porque sí, todos queremos una sociedad más saludable. Pero si no se piensa bien, el remedio puede ser peor que la enfermedad.
